Botánica de campo XIII jardín del turia. Tramos XIII, XIV y XV



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BOTÁNICA DE CAMPO XIII

JARDÍN DEL TURIA. TRAMOS XIII, XIV y XV

Apenas hace falta presentación al recorrido que vamos a hacer, ya que es bien conocido por todos la creación de este espacio. Estamos en la Ciudad de las Artes y las Ciencias. En el lugar que antes ocupara el tramo final del río Turia en su salida al mar se levantó este complejo cultural que es una de las construcciones de arte moderno más espectaculares y reconocidas de todo el mundo. Los trabajos dieron comienzo en 1994 y se culminaron en el 2005 con la apertura del Palacio de las Artes Reina Sofía, convertido en teatro de la ópera de Valencia.

El proyecto de construcción de este gran complejo fue llevado a cabo por los arquitectos Santiago Calatrava y Félix Candela, con la colaboración de los ingenieros Alberto Domingo y Carlos Lázaro en la cubierta del Oceanográfico.

Desde el punto de vista paisajístico, los diferentes tramos del jardín que nos ocupa, quieren recrear los primitivos meandros y pequeñas islitas que el río Turia, antes de los años noventa, formaba en su desembocadura. Así pues, podemos ver desde una pequeña laguna presidida por una escultura en hierro del dios Neptuno, comienzo del río artificial con sus diversas islas y desniveles, hasta su desembocadura, al tiempo que recrea la vegetación ribereña propia de nuestro entorno mediterráneo. Éstas especies estarán acompañadas de otras más exóticas que nos incitarán a conocerlas y darán al paisaje un conjunto lleno de verde frescor donde poder pasear y solazarse entre sus lugares abiertos y senderos.







RELACIÓN DE ESPECIES EN NUESTRO RECORRIDO.

Comenzaremos nuestro paseo bajando por el acceso al Jardín existente frente a la Iglesia de Monteolivete. Allí mismo veremos, pegada al pretil, una melaleuca, Melaleuca huegelii con sus característicos frutos pero todavía sin las vistosas flores blancas que la visten formadas por miles de estambres erizados. A continuación, adentrándonos en el jardín, una agrupación de cornicabras, Pistacia terebinthus, árbol o arbusto tan propio de nuestros montes. Estamos en la pequeña laguna de Neptuno. A nuestra izquierda un bosquete de pinos piñoneros, Pinus pinea y unos ficus benjamina, var. variegata. Dirigiendo nuestros pasos río abajo, nos acompañan desde allí diferentes especies que ya hemos visto en otros puntos de la ciudad: árboles del amor, Cercis siliquastrum, tipuanas, Tipuana tipu, grevilleas, Grevillea robusta, palmeras datileras, Phoenix dactilifera, olivos, Olea europea, washingtonias, Washingtonia robusta, cipreses, Cupressus sempervirens y moreras, Morus alba.





Melaleuca huegelii. Detalle de hoja y flores.



Pistacia terebinthus. Detalle de hoja y frutos.

Después de la laguna hay un elemento importante del Jardín, una rosaleda (ahora cerrada por trabajos de rehabilitación). A continuación veremos unos Ficus nitida, Ficus bennedijkii y Ficus rubiginosa. Más adelante, junto a la terraza de un bar podemos ver un espectacular ceibo, también conocido como árbol del coral, Erithrina crista-galli con sus raras y grandes flores rojas. Continuamos nuestro paseo acompañados siempre por tipuanas, jacarandas y moreras.





Erithrina crista-galli. Detalle de la flor.

Vemos a nuestra derecha, junto al fino curso del agua, grupos de adelfas, Nerium oleander y tamarices, Tamarix gallica. Más adelante una esbelta araucaria, Araucaria columnaris, originaria de Nueva Caledonia y varias falsas pimientas, Schinus molle y al otro lado, dos cipreses de los pantanos, Taxodium distichum, más tipuanas y ciruelos rojos, Prunus cerasifera. También al otro lado del curso de agua vemos tres poco comunes Washingtonias filiferas. Hemos llegado a la altura del Puente de Monteolivete desde donde cruzaremos al otro lado por una pequeña pasarela. A unos metros nos sorprende un corpulento ficus, parece un Ficus microcarpa, y solo unos metros más adelante vemos varias encinas, Quercus ilex y un alcornoque, Quercus suber. Seguimos de cara al Museo de las Ciencias y sobre el verde prado encontramos diversas moreras, Morus alba, cipreses, Cupressus sempervirens, fresnos de flor, Fraxinus ornus y patas de vaca, Bauhinia candicans.





Bauhinia candicans. Observad la atractiva y rara flor blanca de esta planta y las hojas hendidas en su centro, como la huella que deja una vaca.

Cruzamos las instalaciones del Museo y subimos a l´Umbracle. L´Umbracle es un jardín mirador y una galería de arte para exposiciones temporales. Este espacio es un singularísimo diseño de Calatrava que está formado por 55 arcos apuntados fijos y 54 flotantes. Los arcos son parábolas de 18 metros de altura en el vértice. Son curvas cónicas similares a las creadas por Gaudí en la Casa Batlló, en la Casa Milá o en el invernadero de la Finca Güell, pero sobredimensionados y construidos en acero, creando una especie de celosía gigante. Tiene una longitud de 320 metros y una anchura de 33 metros.



L´Umbracle

Los arcos están poblados por plantas trepadoras como las madreselvas y las buganvillas que dan colorido y tamizan la luz del exterior. En el interior veremos naranjo amargo, Citrus x sinensis, cicas, Cycas revoluta, limpiatubos, Callistemon speciosus, pitosporos, Pittosporum tobira, palmitos, Chamaerops humilis, palmeras de fortuna, Trachycarpus fortunei y palmeras enanas, Phoenix roebelenii, además de otras plantas menores que tapizan el suelo a ambos lados del corredor central como: lantanas, budleias, jaras, plumbagos, plumeros, romeros, lavandas y otras. No obstante, las especies más llamativas, por su esbeltez y las más numerosas que podremos admirar en este recinto son nuestras palmeras datileras, Phoenix dactilifera y las altas y hermosas washingtonias, Washingtonia robusta.

Cica. Cycas revoluta



Palmera enana. Phoenix roebelenii.

Y aquí termina nuestro recorrido, en este jardín del siglo XXI desde donde se divisa todo el conjunto de edificios de la Ciudad de las Artes y las Ciencias. Al otro lado, presumiendo de este magno complejo y sus jardines, se extiende la trama urbana de la ciudad como una amplia sábana desplegada bajo una luz blanquiazul, diáfana y suave, la misma que vemos en los cuadros de Sorolla. Esto es Valencia.

CONSIDERACIONES ARQUITECTÓNICAS SOBRE LAS ESTRUCTURAS DEL MUSEO DE LAS CIENCIAS Y DEL UMBRÁCULO.

Las construcciones en hierro y cristal como la representada en la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia, comenzaron en el siglo XIX. Se podría decir que su inicio está en la Exposición Nacional de Londres de 1851. En esa ocasión, el edificio principal donde se albergaba dicha exposición, el conocido como “Cristal Palace”, fue diseñado por Sir Joseph Paxton (1803-1865), naturalista y paisajista inglés, que trabajó como jardinero mayor para lord William Cavendish, sexto duque de Devonshire.

La primera obra que diseñó con estos materiales fue un invernadero para la casa familiar del duque en Devonshire, Chatswoth House, en 1837. Esta experiencia le valió para presentar su proyecto al concurso que se anunciaba para la gran Exposición de Londres. Su proyecto fue el ganador y la construcción fue todo un éxito. La nave principal tenía unas medidas de 600 x 120 metros y su altura era de 34 metros. Todo él estaba fabricado con hierro fundido y cristal. En 1936 fue destruido por un incendio.

Invernadero de Chatsworth House de 1837. Obsérvese la gran semejanza estructural entre su cubierta y la del Museo de las Ciencias de Valencia.



El Cristal Palace de Londres. Año 1851. Otra vez se repiten las bóvedas a dos aguas en las cubiertas, exactamente iguales a las diseñadas hace 150 años por Santiago Calatrava.



OTRAS OBRAS PIONERAS DE HIERRO Y CRISTAL

El Palacio de Cristal del Retiro de Madrid fue construido por el arquitecto Ricardo Velázquez Bosco en 1887.



Invernadero del Jardín Botánico de Valencia. Sebastián Monleón, 1860



El invernadero del Jardín Botánico de Valencia, también conocido como la estufa tropical, es la primera obra construida en España en hierro fundido y vidrio. Auténtica vanguardia constructiva europea en cuanto a los materiales. Fue construida en 1860 por el prestigioso y prolífico arquitecto valenciano Sebastián Monleón Estellés, con proyecto de 1859, solo ocho años después de la construcción del Cristal Palace de Londres. Tiene unas medidas de 24 metros de longitud, 8,25 de ancho y 9 metros de altura. La cubierta acristalada tiene 465 m2., con una traza frontal de un cuarto de circunferencia que descansa en un muro vertical con orientación a mediodía.

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